¿UN ERROR DE INTERPRETACIÓN, O NEGOCIO?


Teniendo en cuenta la cosmogonía maya, la manera en que en esta cultura se entendía la estancia en el mundo, la idea de “fin del mundo” es en realidad una mala interpretación, que debería sustituirse por la de “renovación”, mucho más acorde con sus creencias.

Por estos días la fiebre sobre el fin del mundo, profetizado supuestamente por la cultura maya, alcanzará su punto más agudo, fijado como está para los últimos días de diciembre, específicamente el 21, día del solsticio de invierno.

Sin embargo, como han aclarado numerosos investigadores de la civilización precolombina, tanto en México como en otros países del mundo, la imputación del pronóstico a esta cultura ha sido resultado de una desafortunada equivocación, pues si bien hay bases arqueológicas para hablar del fin de una época, un ciclo según la cosmogonía particular de los mayas, su forma de ser y estar en el mundo, de entenderlo, la extrapolación hacia un “fin de mundo” como tal, una suerte de apocalipsis o de hecatombe, es, por decir lo menos, imprecisa.

Según estas versiones catastróficas, el 21 de diciembre está señalado en el calendario maya como el inicio de un nuevo ciclo de 394 años, un baktun, que vendría acompañado de cambios tanto planetarios como sociales que diezmarían a nuestra especie.

La realidad, al menos antropológica y arqueológicamente, es menos pesimista. Diversos especialistas han señalado la diferencia de concepción que existe entre la idea occidental del fin (notablemente influida por la tradición judeocristiana) y la de la “renovación”, más acorde con el pensamiento maya.

Tanto para David Stuart, dela Universidad de Texas, como para Simon Martin, de la Universidad de Pennsylvania, así es como debería entenderse el supuesto fin del calendario: como una suerte de punto de inflexión, importante sí, pero en el marco de una visión de mundo amplia que cronológicamente se expresa en la repetición infinita de ciclos de trillones de años.

De ahí que la noción de “fin del mundo” simplemente no tenga cabida en este sistema de creencias.

UNA MINA DE ORO

Para aprovechar el interés (y preocupación) del público, se reabren y restauran sitios arqueológicos. Cancún es uno de los destinos favoritos.

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Detalle de una escultura de piedra realizada por los mayas. Foto: DPA.

Las autoridades mexicanas están aprovechando la fiebre causada por la inexistente profecía del “fin del mundo” maya para usarla a su favor e impulsar el turismo. Millones de personas están convencidas de que esta antigua civilización de astrónomos y matemáticos anunció una hecatombe para el 21 de diciembre de 2012 y, aunque no sea cierto, la fecha fatídica se ha convertido en una mina de oro.

Con conferencias y exposiciones los especialistas explican que, en realidad, lo que dice el calendario maya es que termina una era de 5.200 años mayas (o 5.125 actuales) y comienza otra. Pero, a estas alturas, lo que ha quedado claro es que, al menos para el turismo, la profecía tendrá un final mejor del esperado.

Sitios turísticos y espacios arqueológicos se han preparado para la fecha. Empresas privadas organizan tours, fiestas y conciertos de rock. Desde hace un año y medio en México se puso en marcha una estrategia para atraer visitantes a la región maya que ha logrado rebasar la meta mucho antes, incluso, de que se acabe el mundo.

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El sitio arqueológico de Chichén-Itzá es uno de los lugares que más afluencia de visitantes espera. Foto: DPA

La estimación de 52 millones de turistas a los cinco estados de la región sureste del país se superó desde el verano, en julio de este año: llegaron 62 millones de turistas“, resumió la Secretaría de Turismo, que pensaba cumplir su objetivo original en 18 meses, entre junio de 2011 y diciembre de 2012.

Los viajeros se plantean la fecha como una oportunidad para conocer más a esta cultura, pero todavía quedan muchos temorosos que preferirían no salir de casa. Hasta la agencia espacial estadounidense NASA ha tenido que desmentir rumores, después de recibir miles de cartas de personas preocupadas por el fin del mundo, muchos de ellos niños.

Entre los esotéricos predomina la idea de que habrá una renovación espiritual de la humanidad, y guste o no a los arqueólogos, por eso se espera una gran afluencia de personas vestidas de blanco a sitios como Chichén-Itzá, Izapa o Palenque para recargarse de energía.

Ya dijimos hasta el cansancio que esto no se trata del fin del mundo. Que la estela de Tortuguero (que menciona la fecha) y la cultura maya lo que significan es que, cada cierre de ciclo, se inicia una nueva época“, afirmó el director del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Alfonso de Maria y Campos. “Lo tenía el mundo azteca, y no se ha hecho tanto escándalo“.

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Así funciona el Calendario Maya del “Fin del Mundo”

Lo que dicen los mayas es que, al cumplirse el décimotercer b’ak’tun -unidades de tiempo de 400 años cada una- finaliza en la cuenta larga de su calendario una era que comenzó el 13 de agosto de 3.114 a.C. Las “culpables” de todos los rumores del fin del mundo son dos piedras talladas en el siglo VII d.C. donde se menciona la fecha, que corresponde al 23 de diciembre de 2012, según los especialistas, y no al 21 de diciembre como se ha popularizado.

Ambas piezas fueron encontradas en el estado de Tabasco. Se trata de un fragmento hallado en Comalcalco y el famoso Monumento 6 de Tortuguero. Esta pieza señala que al completarse el 13 b’ak’tun  descenderá del cielo el dios Bolon Yokte’ K’u, el “Señor de la Luz”. ”Para la elite de Tortuguero era evidente que debía preparar el terreno para el retorno del dios, y el gobernante Bahlam Ajaw sería el anfitrión de su investidura“, explicó en una mesa redonda el especialista alemán Sven Gronemeyer.

La aritmética del calendario maya demuestra que la terminación del décimo tercer b’ak’tun simplemente es el fin de un periodo y la transición a un ciclo nuevo, aunque esa fecha está cargada con un valor simbólico, como la reflexión sobre el día de la creación“, señaló.

Los preparativos han sido intensos para los arqueólogos. Se abrieron al público nuevos sitios arqueológicos, se limpiaron los actuales y se restauraron piezas como el relieve maya “De las cuatro eras” del sitio de Toniná, en el suroriental estado de Chiapas. Por el lado comercial se han organizado numerosas actividades y rutas turísticas para explotar las riquezas del sureste mexicano.

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En Tulum, un bello destino turístico de playa con ruinas mayas junto al Caribe, se ha organizado el “festival de la cuenta regresiva” con 48 horas seguidas de música electrónica bajo el nombre de “The 2012 Countdown Festival” y con presencia del artista psicodélico estadounidense Alex Grey.

En Cancún se hará el “Encuentro del Sol” con conferencias magistrales y música. Otros se irán a recibir el “despertar de una nueva era” con una fiesta exclusiva al amanecer en el extremo este de Isla Mujeres, que se anuncia como “el primer lugar que recibirá los rayos del sol naciente”. Más allá de lo que hayan dejado plasmado los mayas, la gracia está en aprovechar la fecha y en disfrutar al máximo como si se fuera a acabar el mundo.

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Desde luego ni México ni Hollywood pueden quejarse de los beneficios que están dándole este ¿“error de interpretación”?. El dinero llama al dinero.

Fuente: [Pijamasurf, USAtoday, Turismoperfil]

Ampliado y modificado By La Daga.

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