EL MÍNIMO DE MAUNDER


El mínimo de Maunder es el nombre dado al período de 1645 a 1715, cuando las manchas solares desaparecieron de la superficie del Sol, tal como observaron los astrónomos de la época.

Recibe el nombre del astrónomo solar E.W. Maunder quién descubrió la escasez de manchas solares durante ese período estudiando los archivos de esos años. Durante un período de 30 años dentro del Mínimo de Maunder, los astrónomos observaron aproximadamente 50 manchas solares, mientras que lo típico sería observar entre unas 40.000 y 50.000 manchas.

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LA PEQUEÑA EDAD DE HIELO.

El mínimo de Maunder coincidió con la parte más fría de la llamada Pequeña Edad de Hielo, de los siglos XV al XVII, durante la que Europa, América del Norte, y quizás el resto del mundo, sufrió inviernos muy crudos.

La “Gran Helada” o el “Gran Invierno”, como así lo bautizaron los británicos y franceses respectivamente, cayó sobre todo el Viejo Continente la noche de Reyes (del 5 al 6 de enero de 1709), pillando desprevenido a todas las poblaciones.

En 1709, la noche de Reyes, del 5 al 6 de Enero la temperatura cae en París de los 10º a los -30ºC..

En otras partes del mundo, y en el año anterior, se registraron grandes y espectaculares erupciones volcánicas en Asia y Europa: los volcanes de Santorini (Grecia) y del Vesubio (Nápoles), así como el Monte Fuji (Japón) enviaron a grandes alturas de la atmósfera terrestre enormes y densas nubes de polvo y ceniza, formando un lúgubre velo sobre el continente europeo (1707-1708) e incidiendo, solo en parte, en el efecto “invernadero” aunque, contrariamente a lo esperado, la climatología empezó a enloquecer.

Citas del libro “La pequeña edad de hielo”, de Brian Fagan.

“Entre 1680 y 1730, el ciclo más frío de la pequeña edad de hielo, hubo un brusco descenso de la temperatura (…) El invierno de 1683-84 fue tan frío que el suelo se heló hasta una profundidad de más de un metro en zonas del sudoeste de Inglaterra y aparecieron franjas de hielo en el mar, cerca de la costa sudeste de Inglaterra y el norte de Francia El hielo flotaba a unos 30 ó 40 kms. de la costa holandesa. (…) En Islandia, con frecuencia el hielo instalado en el mar bloqueaba el estrecho de Dinamarca durante todo el verano. En 1695, el hielo rodeó toda la costa islandesa durante  casi todo el año; (…) En varias ocasiones, entre 1695 y 1728, los habitantes de las islas Orcadas, cerca de la costa norte de Escocia, divisaron, no sin temor, inuits en kayaks. En una ocasión, uno de ellos llegó hasta (…) cerca de Aberdeen, en Escocia (…) El agua fría bajó del polo norte hacia las islas británicas. La pesca en las islas Feroe mermó considerablemente cuando la superficie del agua se enfrió 5ºC por debajo de la temperatura actual (…) Las consecuencias del clima más frío de la pequeña edad de hielo incidieron en una zona muy extendida, no sólo en Europa, sino en el mundo entero (…) Hasta finales del siglo XIX, las altas cumbres de los Andes ecuatorianos estaban siempre cubiertas de nieve. Los viajeros que visitaban Escocia hablaban de nieves permanentes en los montes Cairngorm entre 1200 y 1500 msnm, algo que requiere temperaturas de 2 a 2.5ºC más bajas que las registradas a mediados del siglo XX (…) pocos advirtieron la falta de manchas solares entre 1645 y 1715 (..)
En los viñedos, las cosechas se retrasaron entre 1687 y 1703, período en el que las primaveras y los veranos fríos y húmedos eran habituales. Fue una época estéril, con temperaturas veraniegas muy por debajo de las de todo el siglo siguiente.(…)
El invierno de 1708-1709 fue muy duro en Europa Occidental, con excepción de Irlanda y Escocia. Pero incluso en estos dos países, el mal tiempo destruyó las cosechas. Más al este, se podía ir caminando desde Dinamarca hasta Suecia por el hielo. En Inglaterra nevó muchísimo, y la nieve cuajó en el suelo durante semanas. La sequía y las heladas quemaron miles de árboles en Francia. Provenza perdió sus naranjos y, debido al frío intenso, quedaron abandonados todos los viñedos del norte de Francia, que no volvieron a estar activos hasta el siglo XX.”

El verano más frío fue 1725 con 13,1 °C, los cuatro meses del s. XVII tuvieron records de mínimas: marzo, mayo, junio, septiembre.

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EN ESPAÑA

“…mencionan que el Ebro se heló siete veces entre 1505 y 1789. En 1788 y de nuevo en 1789 el río permaneció helado durante quince días. El libro también menciona la presencia de una extensa red de neveros, o pozos de nieve, ventisqueros y glaciares que se construyeron y mantuvieron entre los siglos XVI y XIX a lo largo del Mediterráneo oriental, algunos ubicados en áreas donde no nieva en la actualidad un solo día al año. El almacenamiento y distribución de hielo eran un negocio vivo que involucraba secciones enteras de la población rural.

Hay también una amplia evidencia de que durante ese período los glaciares se extendieron en los Pirineos, fundiéndose desde entonces. Es más, los remanentes del glaciar de Sierra Nevada que finalmente sucumbió al final del siglo XX, se originaron en este momento, y no eran, como a veces se dice, restos de la última verdadera Edad de Hielo. Los últimos verdaderos glaciares de Sierra Nevada y los Picos de Europa se fundieron a finales del siglo XIX. Se cree que las temperaturas en Europa durante el llamado Óptimo climático medieval entre los siglos IX al XIII debió haber sido entre 1º y 1,5ºC superior a la temperatura actual, suficiente para que estos glaciares, e incluso los de los Pirineos, se hubieran fundido. Los actuales glaciares de los Pirineos se formaron principalmente durante este periodo frío y han estado fundiéndose despacio desde entonces. El área de la superficie total de los glaciares en la vertiente española de los Pirineos ha descendido desde las 1.779 ha en 1894 a 290 ha en el año 2000.

Martin y Olcina en Clima y Tiempo señalan en España cuatro períodos de sucesos catastróficos (mitad del siglo XV, 1570-1610, 1769-1800 y 1820-1860) señalados por lluvias intensas, nevadas y tormentas en el mar. Éstos se mezclaron con los interludios de severas sequías.

Otro estudio de A. Sousa y P. García-Murillo en 2003[21] se fija en los cambios en el humedales de Andalucía (específicamente, Doñana) al final de la Pequeña Edad de Hielo. Los autores encontraron que la Pequeña Edad de Hielo se caracterizó por periodos más lluviosos alternando con otros de sequía. Otros autores creen que la PEH se caracterizó en el sur de la Península Ibérica por un aumento de la lluvia, mayor frecuencia de las inundaciones y de la sedimentación en la Europa mediterránea.”
Extraigo esto sobre el invierno de 1684.”

“Por ejemplo en 1684, el monje Josef Dietrich, “meteorólogo” del monasterio, escribió: “El 11 de enero fue tan terriblemente frío, que el vino de la comunión se congeló. Desde que fui ordenado sacerdote, jamás el vino se había congelado en el cáliz. Pero el 13 de enero fue mucho peor aún, y nadie recuerda que hubiese hecho tanto frío anteriormente”.

HACIA UN NUEVO MÍNIMO DE MAUNDER

Publicaba El País un interesante artículo sobre la sorprendente escasez de manchas en la superficie solar, que por lo visto está dejando bastante estupefactos a los estudiosos.

Las manchas solares, que se relacionan con periodos de mayor o menor actividad del astro rey, vienen contándose desde el antes del año 1.700 y esta mayor o menor actividad tiene consecuencias directas, aunque no muy grandes, sobre el nivel de energía que emite nuestra estrella.

En el periódico de PRISA no se atreven a relacionar esta actividad con la temperatura en la Tierra, aunque al final del artículo propiamente dicho en un pequeño cuadro nos hablan del “mínimo de Maunder”, un periodo de unos 70 años entre 1645 y 1715 en el que las manchas solares fueron poquísimas y que coincidió, que casualidad, con temperaturas globales algo más bajas.

De hecho, tal y como nos cuentan en Ciencia Kanija algunos momentos fueron de temperaturas bajas de verdad como el día de enero de 1709 en el que prácticamente toda Europa se despertó congelada, estado en el que se mantuvo durante varias semanas.

O el invierno de 1694 y 1695 en el que, tal y como nos cuenta Antón Uriarte en un documento sobre el mínimo de Maunder, el Thámesis se mantuvo congelado durante meses.

No obstante, en el artículo de la Wikipedia sobre el mínimo de Maunder nos advierten de que la conexión entre las manchas solares y el clima en nuestro mundo no está clara del todo o, al menos, no está clara para todos:

Si hay una conexión causal entre la baja actividad de las mancha solares y los inviernos fríos es un tema que todavía se discute. Algunos científicos creen que la variación solar es la responsable del cambio climático más que el anhídrido carbónico”.

Es una frase prudente que no vamos discutir, el propio Antón Uriarte nos advierte en el articulo antes citado que la variación en la energía que emite el sol no explicaría por sí misma las bajadas de temperatura, aunque sí podría hacerlo junto con otros fenómenos también relacionados con la actividad solar:

“Las variaciones del flujo energético solar repercuten más en la parte del espectro radiactivo correspondiente a las radiaciones ultravioletas, creadoras de ozono. La disminución de ozono durante las épocas de debilidad solar, debido a la baja intensidad de las radiaciones ultravioletas, sería lo suficientemente importante como para enfriar la temperatura estratosférica y modificar directamente la circulación estratosférica e, indirectamente, la circulación troposférica”.

Por otra parte, y perdonen la boutade, si el sol influye en que sea verano o invierno, me parece bastante razonable que pueda influir en el clima de una forma más global.

También ayer se daba noticia en Desde el Exilio de un nuevo estudio que pone en solfa el cambio climático o el rollo que se nos quiere vender sobre el cambio climático y sobre su origen antropogénico, y es que según este informe la mayor parte del incremento de CO2 atmosférico se debe a causas naturales.

CONCLUSION

Si bien no está demostrada la conexión entre ausencia de manchas solares y la pequeña edad de hielo, los datos demuestran que coexisten a la vez. Si a este dato le añadimos la disminución del ozono y al aumento de la actividad volcánica que propagan partículas en suspensión por todo el mundo. Las diferentes estaciones dejan de prolongar en el tiempo temperaturas extremas excepto periodos muy pequeños de tiempo.

¿Todo ello junto podría llevarnos a una nueva pequeña edad de hielo?.

Fuente: [Tiempo.com], [Wikipedia], [Elpaís], [Elblogdecarmelojordá], [“lapequeñaedaddehielo-Brian Fagan]

Ampliado y modificado By La Daga.

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