LOS MASONES ESPACIALES.


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La mayoría de los viajes a la Luna fueron protagonizados por miembros de de la francmasonería.

Jack Parsons, creador del combustible empleado para llegar a la luna en el cohete espacial, fue miembro de una logia de la OTO (Ordo Templi Orientis) en Pasadera.

El responsable de la NASA durante el programa espacial Apolo, C. Fred Kleinknect, es ahora Soberano Gran Inspector del Council of the Southern Jurisdiction y grado 33 del Antiguo Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

El astronauta Gordon Cooper, en su viaje espacial del mini V en agosto de 1965, que hiciera historia, llevó con él la joya oficial del grado 33 y la bandera del Rito Escocés.

Sorprende comprobar como seis de los diez astronautas con filiación masónica reconocida, formaron parte del proyecto Apolo que pretendía llevar al hombre a la Luna, un desafío en el que convergieron intereses científicos, financieros, políticos y estratégicos, junto a otros de repletos de simbolismo masónico.

El primer viaje del hombre a nuestro satélite natural fue protagonizado por una delegación de la masonería y, no sólo eso; el alunizaje del Apolo XI fue programado de acuerdo al calendario de Osiris, el dios más importante del panteón de los antiguos egipcios y figura emblemática del hermetismo que sirve de base a algunos ritos francmasónicos.

Neil Armstrong, el comandante de la misión Lubetón y hermano masón que quiso rendir un homenaje discreto a la Orden y a sus hermanos del universo, al ingresar por primera vez al suelo lunar el 20 de julio de 1969, camino con los mismos pasos ritualisticos como ingresan los aprendices en los templos masónicos y para ello se acompañó con la frase que hoy se ha hecho inmortal: “Es un pequeño paso para el hombre, un salto para la humanidad“. Sólo los miembros de la Orden tomaron nota de ese sentido homenaje

El segundo masón en caminar sobre la Luna fue Edwin Buzz Aldrin, en julio de 1969, pertenecía a la logia Montclair N° 144 de New Jersey aunque también ha formado parte de la logia Clear Lake, en Waco, Texas, caballero templario y Miembro del Shrine de Norte América.

En sus memorias, Aldrin explica que su deseo era llevarse a la Luna el anillo masónico de su padre pero que no pudo hacerlo porque lo extravió. Menos conocido es que el astronauta transportó consigo otro objeto que hoy es motivo de culto por parte de los miembros de esta sociedad secreta. Escondida en el interior del traje espacial, Aldrin se llevó a la Luna una pequeña bandera del Supremo Consejo de la masonería norteamericana.

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 THE NASA DARK MISSION.

En el centro había sido bordada un águila así como la escuadra y un compás entrelazados, los símbolos masónicos por excelencia y que la trajo de regreso a la tierra y al presentó al Soberano Gran Comendador Smith.

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La bandera está colgada en la Librería del Museo en el Templo del Rito Escocés en Washington, DC localizada en la calle Sixteen número 1733, NW, Washington, DC.

Otros dos masones más caminaron por la Luna posteriormente. El primero fue Edgar D. Mitchell, el 5 de febrero de 1971, tras ser conducido hasta allí a bordo del Apolo XIV. Mitchell forma parte de la logia Artesia, de la ciudad del mismo nombre en Nuevo México.

Unos meses después, el 26 de julio, James Irwin, integrante de la misión Apolo XV, se convirtió en el tercer y último masón que visitó nuestro satélite. Su nombre figura entre los miembros de la logia Tajón, en Colorado Springs.

El masón: John Glenn, seleccionado en 1959 para formar parte de la tripulación del programa Mercury. Glenn describió la primera órbita alrededor de la Tierra en 1962. Entonces todavía no era miembro de la logia Concorden, en New Concord (Ohio) pero se da la circunstancia que, 36 años después, Glenn volvió al espacio formando parte del Discovery junto al español Pedro Duque.

MASONES ASTRONAUTAS

Coronel Edwin E. Aldrin Jr. (USAF), Logia Clear Lake N° 1417 de Tejas y miembro de los Cuerpos Del Rito Escocés.

Coronel Leroy Gordon Cooper Jr. (USAF), Logia Carbondale N° 82 de Colorado.

Teniente Coronel Don F. Eisele (U S A F), Logia Luther B. Turner Nº 732, Columbus, Ohio.

Teniente Coronel Virgil L. Grissom, Logia Mitchell, Indiana.

C. F. Kleinknecht, Logia Fairview Nº 699 Fairview, Ohio.

Edgar D. Mitchell, Logia Artesia, Artesia, Nuevo México.

Capitán Walter M. Schirra, Jr., Logia Cañaveral Nº 339 Cocoa Beach, Florida.

Coronel Thomas P. Stafford, Logia Western Star Nº 138, Weatherford, Oklahoma.

Comandante Paul J. Weitz, Logia Nº 708, Erie, Pennsylvania.

James Edwin Webb, Logia Oxford Nº 122, Oxford, North Carolina.

La lista de astronautas masones la cierra, hasta el momento, Paul J. Weitz, tripulante del Skylab 2 que forma parte activa de la logia Lawrence, en Eire, Pennsilvania.

Aunque resultan llamativas ciertas claves numéricas presentes en la carrera espacial.

Las seis misiones Mercurio, por ejemplo, atendían a la singularidad de que el número siete aparecía después del nombre (Freedom 7, Liberty Bell 7, Friendship 7, etc…). Siete es, también, el número máximo de ocupantes que el Shuttle puede llevar a bordo y, el número de fatalidades en ambos desastres del Challenger y el Columbia.

Los inicios de la carrera espacial norteamericana, la conquista de la Luna, la independencia de las colonias americanas, la revolución francesa, la independencia de América siempre han actuado masones.

Fuente: Fénix news.

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