CARROS DE FUEGO Y EL DILUVIO.


gilgamesh-3

Un sensacional hallazgo fue hecho en la colina de Kuyunjik cerca del comienzo del siglo. Fue la heroica epopeya de gran poder expresivo grabada en doce tablas de arcilla, y pertenecían a la biblioteca de rey asirio Ashurbanipal. La epopeya fue escrita en acadio; más tarde se encontró una segunda copia de la época del Rey Hammurabi.

Es un hecho que la versión original de la epopeya de Gilgamesh tiene su origen en los sumerios, ese pueblo misterioso cuyo origen no conocemos pero que dejaron asombrosos números de quince dígitos y una astronomía muy avanzada. También está claro que el hilo principal de la epopeya de Gilgamesh corre paralelo al libro bíblico del Génesis.

Asurbanipal - Tableta

La primera tabla de arcilla de los hallazgos de Kuyunjik relata que el héroe victorioso Gilgamesh construyó una muralla alrededor de Uruk. Leemos que el “dios del cielo” vivió en una majestuosa cas que contenía graneros, y que los guardias se colocaron en la muralla. Que Gilgamesh era una mezcla de “dios” y hombre – dos tercios dios y un tercio hombre. Los peregrinos que llegaban a Uzuk lo miraban con temor y temblando porque nunca habían visto algo parecido en belleza y fuerza. En otras palabras, el comienzo de la narrativa contiene la idea de mezcla entre “dioses” y hombres nuevamente.

La segunda tabla nos cuenta que otra figura, Enkidu, fue creado por la diosa del cielo, Aruru. Enkidu es descripto con gran detalle. Todo su cuerpo estaba cubierto de pelo; usaba pieles, comía pasto de los campos y bebía en las mismas aguadas que los rebaños. También retozaba en las cataratas.

Cuando Gilgamesh, el rey de la ciudad de Uruk, oyó sobre esta poco atractiva criatura, sugirió que le dieran una hermosa mujer para que se separara de los rebaños. Enkidu, inocente personaje, cayó en el truco del rey y pasó seis días y seis noches con una beldad semi divina. Esta real complacencia nos hace pensar que la idea de mezcla de razas entre un semidiós y un medio animal no era tomado como tan normal en ese mundo bárbaro.

La tercer tabla sigue contando sobre una nube de tierra que vino de la distancia. Los cielos rugieron, la tierra se estremeció y finalmente el “dios sol” salió y tomó a Enkidu con poderosas alas y garras. Leemos con asombro que cayó como plomo en el cuerpo de Enkidu y que su peso le pareció como el de una roca. Incluso si le reconocemos a los antiguos cuentistas una fértil imaginación y descontamos las adiciones hechas por traductores y copistas, lo increíble sigue estando.

¿Cómo pudo saber el antiguo cronista que el peso de un cuerpo se convierte en pesado como plomo acierta aceleración?

Hoy en día sabemos todo sobre las fuerzas de gravedad y aceleración. Cuando un astronauta es empujado hacia atrás por una fuerza de varios G en el despegue, ha sido calculado de antemano. ¿Pero cómo se le ocurrió la idea al antiguo cronista?

La quinta tabla marra cómo Gilgamesh y Enkidu salieron a visitar lamorada de los “dioses” juntos. La torre en que los dioses Irninis vivían podía ser vista centelleando a la distancia mucho antes de llegar a ella.
Las flechas y misiles que los viajeros enviaron a los guardias rebotaron sin hacerles daño. Y cuando llegaron al recinto de los “dioses” una voz lesrigió:” ¡Dénse la vuelta! Ningún mortal viene a la montaña sagrada donde los dioses habitan; el que mira a los dioses a la cara debe morir.””No puedes ver mi cara, porque ningún hombre podrá verme y vivir.

En la séptima tabla está el primer relato de un testigo de un viaje espacial, hecho por Enkidu.
Voló por cuatro horas agarrado en los talones de bronce de un águila.  Así es como la historia lo relata, literalmente: “Me dijo: ‘Mira hacia abajo a la tierra. ¿A qué se parece? Mira al mar.¿Qué te parece?’ Y la tierra era como una montaña y el mar era como un lago. Y nuevamente voló por cuatro horas y me dijo:”Mira hacia abajo a la tierra. ¿A qué se parece? Mira al mar. ¿Qué te parece?’ Y la tierra era como un jardín y el mar era como la cañada de un jardinero. Y voló más arriba aún otras cuatro horas y dijo:”Mira hacia abajo a la tierra. ¿A qué se parece? Mira al mar. ¿Qué te parece?’ Y la tierra era como migas y el mar era como un canal de agua.”

En este caso, alguna criatura viviente debe haber visto la tierra desde una gran altura. La descripción es demasiado acertada para ser el producto de simple imaginación. ¿Quién podría decir que la tierra parecía de migas y el mar como un canal de agua si no tuviera algún concepto de cómo se ve la tierra desde las alturas? Porque la tierra realmente se ve como un rompe cabezas de migas y canales de agua desde una gran altura.

Cuando la misma tabla nos cuenta que una puerta habló como una persona viviente, sin duda identificamos el fenómeno con un micrófono.

Y en la octava tabla el mismo Enkidu, que debe haber visto la tierra desde una considerable altura, muere de una enfermedad misteriosa, tan misteriosa que Gilgamesh pregunta si no se le habrá transmitido por el aliento venenoso de un pecho celestial. ¿Pero de dónde sacó Gilgamesh laidea de que el aliento venenosos de un pecho celestial podía causar una enfermedad incurable y fatal?

La novena tabla describe cómo Gilgamesh llora la muerte de su amigo Enkidu y decide emprender un largo viaje hasta los dioses, porque está obsesionado con la idea de que puede morir de la misma enfermedad que Enkidu.
La narrativa dice que Gilgamesh llegó a dos montañas que sostenían los cielos y que estas dos montañas enmarcaban el portón del sol. En el portón del sol encontró dos gigantes, y después de una larga discusión lo dejaron pasar porque era dos tercios de dios él mismo.

Finalmente Gilgamesh encontró el jardín de los dioses, más allá del cual se extendía el mar sin fin. Mientras Gilgamesh estaba en camino, los dioses le advirtieron dos veces: “Gilgamesh, ¿por qué te apuras? No encontrarás la vida que buscas. Cuando los dioses crearon al hombre, lo destinaron a la muerte, pero retuvieron la vida para ellos.”

Gilgamesh no escuchó advertencias; quería llegar a Utnapishtim, el padre de los hombres, sin importar los peligros. Pero Utnaposhtim vivía en el lado opuesto del gran mar;  ningún camino llevaba a él, ningún barco navegaba por allí excepto el del dios sol. Sorteando todo tipo de peligros, Gilgamesh surcó el mar. Y sigue su encuentro con Utnapishtim, que es descripto en la décimo primera tabla.
Gilgamesh encontró la figura del padre de los hombres ni más grande nimá ancha que la suya, y dijo que se parecían como padre e hijo.

Entonces Utnapishtim le cuenta a Gilgamesh sobre su pasado,extrañamente en la primera persona. Para nuestra sorpresa, tenemos una descripción detallada del diluvio. Recuerda que los “dioses” le avisaron del diluvio que vendría y le dieron la tarea de construir un barco en el cual albergar mujeres y niños, sus parientes, y artesanos de todo tipo. La descripción de la violenta tormenta, la oscuridad, la marea creciente, y la desesperación de la gente que no pudo llevar con él, tiene una tremenda fuerza narrativa incluso hoy en día. También escuchamos – tal como el cuento de Noé en la Biblia- la historia del cuervo y la paloma que fueron liberados y cómo finalmente las aguas descendieron y el barco encalló en una montaña.

Diluvio
El paralelo de la historia del Diluvio en la epopeya de Gilgamesh y la Biblia no tiene duda, y no hay un sólo erudito que lo niegue. Lo fascinante de este paralelismo es que tenemos diferentes presagios y diferentes “dioses” en cada caso. Si la historia del Diluvio de la Biblia es de segunda mano, la forma de primera persona de la narrativa de Utnapishtim muestra que un sobreviviente, un testigo ocular, habla en la epopeya de Gilgamesh. Ha sido claramente probado que un diluvio catastrófico realmente tuvo lugar hace unos miles de años.

Los textos cuneiformes de la antigua Babilonia indican en forma precisa dónde deben estar los restos del barco. En el la ladera sur del Monte Ararat los investigadores encontraron tres piezas de madera que posiblemente indica el lugar donde el arca encalló.

La posibilidad de encontrar los restos de un barco construido principalmente en madera,que sobrevivió una inundación hace más de 6.000 años, son muy remotas. Además de ser un reporte de primera mano, la epopeya de Gilgamesh también contiene descripciones de cosas extraordinarias que no podrían haber sido hechas por ninguna inteligencia viviente en el tiempo en que las tablas fueron escritas, por más que hayan sido cambiadas por los traductores y copistas que han manoseado la epopeya por siglos.

Porque hay datos enterrados entre las descripciones que deben haber sido conocidas por el autor de la epopeya de Gilgamesh – y podemos descubrirlas si lo miramos a la luz de nuestro presente conocimiento.

Tal vez haciendo algunas nuevas preguntas echemos algo de luz en la oscuridad. ¿Es posible que la epopeya de Gilgamesh no se haya originado en el antiguo Este sino en la región de Tiahuanaco? ¿Es concebible que los descendientes de Gilgamesh vinieran de Sud América y trajeran la epopeya con ellos?

Una respuesta afirmativa por lo menos explicaría la mención a la Puerta del Sol, la travesía por el mar, y al mismo tiempo la aparición repentina de los sumerios, porque como es bien sabido, todas las creaciones de Babilonia, que vino después, tienen su origen en los sumerios.

Sin duda, la avanzada cultura egipcia de los faraones poseía bibliotecas en las que viejos secretos fueron cuidados,enseñados, aprendidos y escritos. Como fue ya mencionado, Moisés se crió en la corte egipcia y ciertamente tuvo acceso a la venerable biblioteca. Moisés era un hombre educado y receptivo; incluso se piensa que escribió cinco de sus libros él mismo, aunque es todavía un enigma en qué idioma los pudo escribir.

Si trabajamos en la hipótesis de que la epopeya de Gilgamesh llegó a Egipto de los sumerios por vía de los asirios y babilonios, y que el joven Moisés lo encontró allí y adaptó para sus propios fines, entonces la historia sumeria del Diluvio y no la de la Biblia, sería la genuina.

Fuente: Stop-secrets.

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