LAS PIEDRAS DE LA ISLA DE PASCUA.


“Piedra dura volcánica de basalto no se puede cortar con instrumentos primitivos”.easter-island-statue-excavation

La llegada a la isla de Pascua

En casi todas las islas habitadas de los mares del Sur hay restos de poderosas culturas desconocidas. “Y en los tiempos antiguos el nivel del mar fue aprox. 60 metros más bajo y bajo del mar hay aún más pruebas”. Pese a ser reliquias de una técnica del todo incomprensible para nosotros, aunque, al parecer, muy desarrollada, encierran tal misterio, que no pueden por menos de originar especulaciones e hipótesis. Esto es lo que ocurre también con la isla de Pascua.

Pasamos diez días en este diminuto punto volcánico del Pacífico Sur. Ya está lejos la época en que la isla era visitada sólo cada seis meses por un barco de guerra chileno. Un cuatrimotor de la [empresa aérea] “Lan-Chile” nos llevó a la pequeña isla. Aún no se han construido allí hoteles, por lo que tuvimos que acomodarnos en una tienda de campaña, tras proveernos de alimentos,que escasean en la isla. Los nativos nos invitaron a cenar en dos ocasiones. Nos sirvieron salmón ahumado, que ellos preparaban colocándolo en un agujero hecho en la tierra, que cubrían con ascuas de carbón vegetal y muchas y variadas hojas que pertenecen a los secretos culinarios de las mujeres rapanui. Tuvimos que esperar casi dos horas antes de que la comida – que se iba “haciendo” a fuego lento – estuviera lista. Como buen “gourmet” [gastrónomo], he de reconocer que fue un plato realmente exquisito, un verdadero placer, al que contribuyó no poco la audacia de los cantos folclóricos de los indígenas.

El alcalde Ropo – comunicación sin idioma

El caballo sigue siendo el medio de transporte de la isla, a excepción del único coche privado, que pertenece a Ropo, el mofletudo alcalde de 26 años y estatura media, que fue elegido de nuevo con las reglas democráticas de sus compatriotas. En realidad, Ropo es el rey sin corona de la isla, aunque, además de él, hay un “gobernador” y un “comandante de Policía”. Ropo procede de una antigua familia. Tal vez sepa más que nadie, sobre la isla de Pascua y sus misterios, hasta ahora indescifrados. Junto con dos ayudantes, se puso a mi disposición para acompañarme.

La lengua de los rapanui es muy rica en vocablos: “Ti-ta-pe-pe-tu-ti-lo-mu”… Yo la desconozco. Nos entendíamos en una jerga, mezcla de español e inglés. Y cuando no bastaban las palabras, recurríamos a cómicos gestos de manos y pies.

Teorías

001-Chile-isla-Pascua-estatua-gigante-44prChile, isla de Pascua, estatua gigante

002-Chile-isla-Pascua-estatuas-gigantes   Chile, isla de Pascua, estatuas gigantes

Sobre la historia de la isla de Pascua hay muchos informes y teorías. Naturalmente, después de mi investigación de diez días yo tampoco puedo afirmar, con seguridad, lo que PUDO haber ocurrido aquí en las épocas más primitivas. Pero creo haber encontrado algunos argumentos para explicar lo que NO pudo haber ocurrido.

Teoría: ¿Trabajos con basalto durísimos?

Tenemos, por ejemplo, la teoría de que los antepasados de los actuales rapanui debieron de haber realizado las esculturas, universalmente conocidas, hechas con dura piedra volcánica [basalto], a través de una labor tenaz, que duraría generaciones.

Teoría de Heyerdahl: instrumentos para la obra fueron encontrados¿así han hecho todas las estatuas a mano? – ¿18 años para una estatua?

Thor Heyerdahl – a quien tengo en alta estima – nos dice, en su libro “Aku-Aku”, cómo encontró entre los peñascos centenares de martillos cuneiformes caprichosamente desparramados. Partiendo de este hallazgo de numerosos instrumentos primitivos Heyerdahl llegó a la conclusión de que aquí debió de haber trabajado un elevado número de personas, que cincelaron las estatuas y que, una vez terminado su trabajo, dejaron caer sus primitivos instrumentos, en el mismo lugar en que los habían utilizado. Heyerdahl calculó que gran número de indígenas podrían haber terminado, en dieciocho años de trabajo, una escultura de tamaño medio que luego transportarían, por medio de troncos a guisa de rodillos y tirando de ella con cuerdas, labor que realizarían centenares de hombres.

Contra la teoría de Heyerdahl: faltaba la población – faltaron alimentos – falta la madera

Los arqueólogos de todo el mundo rechazaron vivamente la hipótesis de Heyerdahl. Se sabe que, en tiempo remotos, la isla de Pascua – según los arqueólogos – estaba muy poco habitada y escaseaban mucho los alimentos. Por tanto, se ha de rechazar la posibilidad de que, durante varias generaciones, pudiera trabajar allí el número suficiente de canteros para desarrollar tan ingente labor. Por otra parte – afirman -, hasta ahora no hay hallazgos que puedan corroborar la tesis de que en alguna ocasión hubo en la isla madera que se pudiese utilizar como vehículo de arrastre.

“Däniken: no se puede cortar los bloques de lava (basalto) del cráter Rano Raraku con los instrumentos primitivos de los indígenas”.
003-Chile-isla-Pascua-cantera-55pr

Chile, isla Pascua, la cantera del volcán, y todavía hay dos estatuas rectas adentro

Däniken indica:
Toda la pared rocosa está llena de esculturas de gigantes inacabadas, hoy hunden en el suelo las dos terceras partes de su volumen.”

Tras mis propias reflexiones IN SITU [en el lugar], creo poder afirmar que la teoría de los “martillos” difícilmente podrá sostenerse durante mucho tiempo. Yo ya estaba dispuesto a dar por solucionado uno de los misterios indescifrables de mi larga lista, apoyándome en la afortunado experimento de Heyerdahl. Sin embargo, cuando me encontré ante la pared de lava, en el cráter Rano Raraku, no taché de mi lista el interrogante. He meditado la distancia que hay entre la lava y cada una de las esculturas y he obtenido resultados de hasta 1,84 m de espacios intermedios, que se extienden en una longitud de 32 m. No es posible cortar – y mucho menos con instrumentos tan primitivos – enormes bloques de lava.

Thor Heyerdahl logró que los nativos trabajaran en el cráter durante semanas, utilizando los “martillos” que con tanta profusión se ofrecían. Y pudo comprobar el mezquino resultado: ¡sólo un surco de pocos milímetros en la dura piedra volcánica! También nosotros estuvimos trabajando con las herramientas más grandes que pudimos encontrar. Tras algunos centenares de golpes quedaron en nuestras manos sólo unos míseros restos de nuestros “instrumentos de trabajo”. Y la roca apenas mostraba algún que otro insignificante “rasguño”.

La teoría de los “martillos” tal vez sea aplicable a algunas esculturas más pequeñas aparecidas en tiempos más cercanos a nuestra época, pero – según mi opinión – no se pueden aceptar en ningún caso como los instrumentos utilizados para arrancar el material de rocas volcánicas con las que se hicieron las esculturas.

“En el cráter Rano Raraku de hoy hay esculturas no terminadas”.

004-Chile-isla-Pascua-cantera-c-estatua-no-terminada-55pr

Chile, isla Pascua, la cantera del volcán, también hay estatuas no terminadas en posición horizontal Däniken indica:<Estatua inacabada en la pared rocosa del cráter Rano Raraku. ¿Puede alguien creer que estas enormes esculturas fueron esculpidas en la dura piedra volcánica utilizando sólo primitivas herramientas?> [No].

005-Chile-isla-Pascua-cantera-estatua-no-terminadaChile, isla Pascua, la cantera del volcán, otra estatua no terminada Däniken indica:”Estatuas inacabadas en la pared rocosa de Rano Raraku. La distancia entre las figuras es de 1,40 m. Quienes realizaron un trabajo tan perfecto, tuvieron que disponer de perfeccionados instrumentos.”

El cráter Rano Raraku ofrece hoy la imagen de un gigantesco taller escultórico en el que se hubiese dejado el trabajo a medio hacer: se encuentran en posición vertical, horizontal, cruzadas y en diagonal, las esculturas terminadas, semi acabadas y recién empezadas. Aquí emerge una gigantesca nariz de la arena; allí se extienden unos pies demasiado grandes para cualquier zapato; sobre la rala hierba, y por doquier, apunta una frente o una boca en “busca” de aire.

Mientras golpeábamos la roca con nuestros instrumentos, Ropo estaba junto a nosotros, de pie, agitando la cabeza con sonriente escepticismo.

“¿Por qué sonríe usted?” – le preguntó mi amigo Hans Neuner -. “Así lo hicieron sus antepasados, ¿no es cierto?”

Ropo acentuó su sonrisa y, con astuta expresión, dijo secamente:

“¡Eso es lo que dicen los arqueólogos!”

“Däniken: No fueron obreros – no fue alimentación – no fue modelo”

Nadie hasta ahora ha podido encontrar un motivo plausible que pueda explicar por qué razón unos centenares de polinesios se hubieron de tomar tanto trabajo para hacer unas 600 estatuas gigantescas, cuando en realidad ya tenían bastante con procurarse su parca alimentación. Nadie ha podido ofrecer hasta ahora una teoría convincente que explique por qué los polinesios – si es que en realidad fueron ellos los autores – dieron a las caras de sus esculturas unas formas y expresiones para las que no tenína ningún modelo en la isla y cuyas características no se encuentran en ninguna tribu polinésica: nariceslargas y rectas, bocas estrechas, de labios delgados, ojos profundos y frentes estrechas.

Nadie sabe a quién pretendieron representar en realidad con aquellas esculturas.

Por desgracia, ni siquiera Thor Heyerdahl lo sabe. En realidad, la teoría de los “martillos” de Heyerdahl para explicar la ejecución de las estatuas no sólo es inaceptable, sino que parece incluso querer probar lo contrario, o sea, que las esculturas gigantescas no pudieron ser hechas de este modo. ¿Quién puede entenderlo? He aquí ahora nuestra teoría, que, como siempre, es aparentemente “utópica”:

La teoría de Däniken: vinieron extraterrestres por un accidente mecánico – comunicación con la población – escritura y escultura.

Un pequeño grupo de seres inteligentes llegaría a la isla de Pascua como consecuencia de una “avería técnica”. Aquellos seres poseerían grandes conocimientos, dispondrían de armas mi desarrolladas y dominarían el trabajo de la piedra, gracias a un método, hasta ahora desconocido por nosotros, del que existen numerosos ejemplos casi en todo el mundo. Aquellos seres extraños confiaban, sin duda, en que serían buscados, encontrados y recogidos por los suyos. Sin embargo, el continente más cercano se encontraba a unos 4.000 km. de distancia.

[Eso no fue así porque el nivel del mar fue aprox. 60 metros más bajo y las islas den Pacífico no fueron tan islas pero fueron territorios más grandes].

Los días irían transcurriendo en la ociosidad. La vida en la isla se haría aburrida y monótona. Aquellos seres extraños empezarían a enseñar palabras a los naturales de la isla; les explicarían cosas de mundos desconocidos para ellos, de estrellas y de soles. Intentarían “alfabetizar” a los nativos utilizando una escritura de símbolos. Quizá para dejar un recuerdo permanente de su presencia, o tal vez para ofrecer una señal a los que suponían que los estarían buscando, aquellos seres partirían un gigantesco bloque de lava y construirían una escultura colosal, a la que seguirían otras, que colocarían sobre pedestales de piedra a lo largo de la costa, de forma que se pudieran ver bien desde lejos. Hasta que un día, repentinamente, llegó la salvación.

Los extraterrestres salían – y los indígenas dejaron con las estatuas

Una vez se marcharon los extraños seres, los insulares se encontrarían ante una gran cantidad de figuras acabadas, a medio terminar y recién comenzadas. Intentarían completar las que les parecieron más fáciles, y durante años golpearían con sus herramientas primitivas los modelos inacabados. Pero las casi 200 figuras someramente [sin trabajar bien] dibujadas en la pared de lava no podrían ser terminadas, como es natural, abandonarían la empresa, que no parecía tener perspectivas de éxito – dicho sea de paso, tampoco hoy trabajan con especial dedicación y no parecen ser muy laboriosos -, y arrojarían sus herramientas, para regresar a sus cuevas.

Interpretación de los “martillos” – los maestros de escultura fueron en todo “América” del Sur

Así, pues, los “martillos” serían de ellos y no de los verdaderos artífices de las esculturas de piedra. En mi opinión, las herramientas primitivas constituyen el mudo  [sin palabras] testimonio de la resignación ante un trabajo que no era posible realizar con ellas.

También sospecho que serían los mismos “maestros” los que instruirían a los nativos de la isla de Pascua, de Tiahuanaco, de Sacsahuamán, de la bahía de Pisco y de otros muchos lugares. Desde luego, la teoría que acabamos de exponer es una de tantas, y, además, puede oponérsele la objeción de las grandes distancias que separan todos estos lugares. Pero con ello se desprecia la tesis, propugnada no sólo por mí, de que en épocas primitivas hubo unos seres inteligentes, altamente tecnificados, para quienes no constituía problema recorrer grandes distancias en naves aéreas especiales.

Se podrá dudar de mi tesis, pero se tendrá que aceptar que todo parece ser como si para los creadores originales de las estatus de la isla de Pascua hubiera sido un juego de niños cortar los colosos de piedra de las duras masas de piedras volcánicas. Tal vez para ellos fue sólo un entretenimiento. Mas, por otra parte, quizá persiguieron con ello un propósito determinado.

¿Se arrepintieron de haber empezado aquella serie de esculturas?

¿O acaso recibieron de pronto una orden que los obligó a suspender el trabajo tal como estaba?

Sea como fuere, lo cierto es que desaparecieron de la noche a la mañana.

Fuente: [stop-nwo], [Erich von daniken- Regreso a las estrellas]

About these ads

Una respuesta to “LAS PIEDRAS DE LA ISLA DE PASCUA.”

Deja un comentario

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 159 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: